Cuando el poder se blinda y no escucha, pierde el rumbo
*Por Andrés Correa
Estoy frente a una sensación extraña, posicionado en la decepción por la que atravesamos hoy los misioneros, ante una realidad que golpea muy fuerte al común de la gente. La crisis no es solo económica sino también política. Por eso quiero dejar una mirada sobre los hechos de un proceso que nadie me contó, sino que lo pude vivir de cerca y hoy se vuelven a repetir.
La historia política de Misiones demuestra que los cambios de nombres o las rupturas entre dirigentes, por sí solos, no garantizan una transformación profunda. La experiencia enseña que una nueva etapa sólo tiene sentido si también cambian las formas de gobernar y la relación entre el poder y la sociedad.
En el historial de la política misionera, hoy se ha producido una nueva ruptura entre un conductor político y un gobernador, donde el verdadero desafío no sería solamente construir una nueva mayoría. El desafío sería modificar el entorno que muchas veces termina aislando a quienes gobiernan. Porque cuando el poder se blinda, deja de escuchar. Y cuando deja de escuchar, los reclamos sociales se acumulan, la corrupción encuentra espacios para crecer, las respuestas se demoran y las necesidades urgentes de la población quedan relegadas.
Los recuerdos vuelven en estos momentos y nos reflejan allá por el año 1999 - 2003 durante el primer mandato como gobernador de Carlos Rovira donde el dueño de las decisiones era Ramón Puerta. En esa época se produjeron las protestas docentes, el Tractorazo y otros conflictos que no nacieron por casualidad. Fueron la consecuencia de sectores de la sociedad que ya no eran escuchados. Esa es una lección que la política no debería olvidar.
Hoy, Misiones enfrenta desafíos económicos, sociales e institucionales que requieren una dirigencia con capacidad de escuchar, dialogar y corregir el rumbo cuando sea necesario. La ciudadanía no espera solamente discursos o cambios de alianzas; espera gobiernos comprometidos con la transparencia, la eficiencia y la resolución de los problemas cotidianos.
Una verdadera renovación no consiste únicamente en despegarse o romper la sociedad política de quién se contaminó con un entorno empañado por la corrupción. El cambio consiste en transformar la manera de ejercer el poder, verdaderamente estar en cercanía con la gente, no solo en el discurso y entender que gobernar implica rendir cuentas, aceptar las críticas y responder con hechos a las demandas de la sociedad.
Entiendo y con esto no voy a descubrir nada nuevo, pero cuando la política se aleja de la gente, el poder lo ejerce el pueblo con el voto. Pero cuando el poder político vuelve a escuchar, la confianza puede comenzar a reconstruirse. Ese es, quizás, el cambio más importante que Misiones necesita para escribir una nueva etapa de su historia.
Hoy el oficialismo atraviesa una dura crisis de identidad y de decisiones ante funcionarios que no funcionan y quieren seguir prendidos del poder. La gente está inmersa en un descontento generalizado y no puede esperar sobre promesas del novio infiel que está vez será mejor.
Hay varios candidatos que están en la carrera electoral hacia el 2027 que cada vez miden mejor en las encuestas, es la peor pesadilla del oficialismo. Esto no quiere decir otra cosa que nadie es dueño del poder absoluto y los pingos se miden en las urnas. Y en ese contexto viene a mi mente el fuerte mensaje que nos dejó la selección argentina, hay que sacarse el temor y reclamar con firmeza con eso que pone la gallina. Lo cierto es que acá se terminaron los capangas de la política y hoy decidirá la gente el rumbo que quiere para nuestra provincia.
-Un repaso breve por la historia reciente:
La interna del PJ de fines de los años '90, donde el protagonista fue Julio César Humada. ganó una interna abierta del PJ con una amplia diferencia, pero ese resultado fue luego cuestionado, hubo denuncias de fraude, una intervención partidaria y finalmente Ramón Puerta logró quedarse con el control del justicialismo provincial. A partir de allí, Puerta impulsó la candidatura de Carlos Rovira para la gobernación de 1999.
La elección de 1999, en la que Carlos Rovira, con el respaldo político de Ramón Puerta, ganó la Gobernación de Misiones. Cuatro años más tarde, en 2003, Rovira rompió con Puerta, creó el Frente Renovador de la Concordia y obtuvo la reelección, iniciando una nueva etapa política en la provincia.
En el año 2000 se produce el conflicto docente y acampe en la Plaza 9 de Julio. Allí Marilú Leverberg, por entonces dirigente de UDPM, llenó de carpas la plaza frente a la casa de gobierno.
2001-2002 una de las protestas más contundentes conocido como el Tractorazo yerbatero. Hubo un acampe de 52 días frente a la Casa de Gobierno. Allí quiero destacar la capacidad de diálogo del entonces jefe de la unidad regional 1 Victor Rutchman, no solo que fue muy importante en la contención sino que hasta compartió un reviro o un almuerzo con los productores demostrando esa humildad que hoy muchos deberían volver a mirar.
En el 2003 se produce la ruptura política entre Rovira y Puerta, nacimiento del Frente Renovador y reelección de Rovira. Desde entonces Rovira manejo el Poder decidiendo los candidatos que fueron gobernadores, Maurice Clos, Passalacqua, Oscar Herrera, actualmente Passalacqua también designado con la frase de que “la gente quería un poco más de Hugo” Fue durante un encuentro en la casa del militante de Posadas, lo que finalmente se cumplió.
En el 2026 se repite la historia y se rompe la estructura renovadora entre el gobernador Passalacqua y el conductor político Carlos Rovira.
La historia continúa…..