La crisis de Crucero deja pasajes sin rumbo y familias en vilo
La suspensión de los servicios nacionales de Crucero del Norte escaló esta semana con el cierre de boleterías y la interrupción de la venta de pasajes por internet. La medida dejó a cientos de usuarios con boletos en mano y sin certezas sobre cómo viajar o recuperar su dinero. Pero el impacto no se limita a los pasajeros: también alcanza a los trabajadores que quedaron detenidos en medio de recorridos y que hoy temen por la continuidad de sus empleos.
En Buenos Aires, Córdoba y distintos puntos del país, los testimonios de pasajeros se multiplican. Familias enteras intentan regresar a Misiones sin respuestas claras de la empresa. “Estamos esperando desde hace días y nadie nos dice cómo volver”, relató una afectada en Retiro.
Al mismo tiempo, los choferes y empleados de Crucero del Norte enfrentan un escenario de incertidumbre laboral. La paralización de los servicios implica que muchos quedaron sin tareas asignadas y sin certezas sobre el futuro de sus puestos de trabajo. “Cuando un chofer pierde su trabajo, una familia pierde su sustento”, repiten entre ellos como consigna que refleja la dimensión humana de la crisis.
Las agencias tercerizadas que comercializan boletos reconocen que tampoco tienen precisiones. Explican que el dinero de las ventas ya fue rendido a la empresa y que ellas no pueden efectuar reintegros. La única recomendación transmitida hasta ahora es guardar el boleto como comprobante, que servirá más adelante para gestionar devoluciones o reprogramaciones.
El problema se agrava porque los canales habituales de atención call center y correo electrónico no funcionan con normalidad. Los mensajes enviados a la compañía no reciben respuesta, lo que deja tanto a pasajeros como a empleados sin un interlocutor válido.
La crisis expone así un vacío de soluciones inmediatas: boletos vendidos que hoy no garantizan viaje ni devolución, trabajadores que temen perder su fuente de ingreso y familias que esperan certezas. La incertidumbre se convierte en protagonista de una historia que golpea a dos frentes: quienes buscan regresar y quienes necesitan conservar su empleo para sostener el hogar.