Docentes en lucha logran una revisión en el pago de haberes y la reconstrucción de jubilaciones
Desde el Frente de Trabajadores de la Educación en Lucha (FTEL) indicaron que, tras meses de reclamos y persistencia, se consiguió una conquista que muchos daban por perdida: el reconocimiento de haberes jubilatorios plenos y la reconstrucción de más de 3.000 liquidaciones, en un contexto de inflación que asfixia y burocracia que niega derechos.
En el comunicado que dieron a conocer sostienen que Siempre queda sabor a poco. Cuando la inflación aprieta y la plata no alcanza, sabemos perfectamente que falta mucho. Pero nadie puede restar valor a las conquistas de este colectivo: lograron lo que muchos daban por perdido.
Donde el organismo respondía con soberbia y carpetazos, asegurando ante cientos de reclamos que “no había deuda” y que “estábamos cobrando bien”, la persistencia les dobló el brazo. Señalaron se desnudaron las deudas, se investigó cada movilidad pisada y se consiguió que la plata empiece a aparecer. Primero fue febrero de 2025; ahora, aunque a cuentagotas y sin retroactivos, se conquistó el pago de julio de 2025 con una movilidad estimada del 7,84%, proyectando ya el piso de febrero de 2026 para los jubilados más recientes.
La batalla más grande se dio en las raíces del haber. Los docentes defendieron a capa y espada que no se toleraría el cambio de criterio en el FOPID (Fondo Provincial de Incentivo Docente) . Batallaron contra la burocracia que pretendía licuar el esfuerzo de toda una vida frente al aula. El resultado fue una victoria deben reconstruir 3.000 primeros haberes de los recientes jubilados desde agosto de 2024, que serán liquidados en octubre de 2026 computando de forma plena y total el decenio del FOPID remunerativo y bonificable.
Queda pendiente la adaptación del sistema DEJOS, herramienta digital necesaria para la determinación mensual de índices de movilidad, hoy insuficiente para procesar el cúmulo informativo del Consejo General de Educación.
La injusticia golpea siempre a los sectores más sensibles, y ante eso, la rebeldía y la organización no son una opción: son una obligación moral. Este triunfo no fue un regalo: se ganó peleando e investigando. Porque la dignidad docente no se negocia, se defiende en la calle y con el conocimiento como bandera. Concluye el informe dado a conocer por el FTEL.