La Lengua de Señas Argentina celebra su día con memoria y orgullo
La Lengua de Señas Argentina no es un recurso auxiliar ni una traducción improvisada: es una lengua natural, con gramática, vocabulario y reglas propias. Su canal viso-gestual, basado en gestos y expresiones percibidos por la vista, constituye la herramienta vital de comunicación de miles de personas sordas en el país.
El 29 de agosto de 1987 marcó un antes y un después. En aquella asamblea, distintas entidades de personas sordas junto a docentes e intérpretes debatieron sobre su lengua y decidieron darle un nombre oficial: Lengua de Señas Argentina. Desde entonces, esta fecha se convirtió en símbolo de identidad y resistencia cultural.
La LSA recuerda que la comunidad sorda es una minoría lingüística y cultural con derechos plenos. Su reconocimiento implica valorar la diversidad y garantizar inclusión en educación, medios y espacios públicos.
No es universal: cada país posee su propia lengua de señas. Pero en Argentina, cada gesto y cada expresión son parte de una historia que late desde la memoria colectiva y que hoy se celebra con orgullo.