Vacunar es cuidar, la responsabilidad que protege generaciones
*por Patricia Bareiro
La historia de la poliomielitis en América es también la historia de un triunfo social. El 23 de agosto de 1991, Perú notificó el último caso autóctono en el continente. Tres años más tarde, la Organización Panamericana de la Salud certificó a la región como libre de esta patología. Argentina había alcanzado ese logro en 1984, y desde entonces mantiene un esquema de vacunación sólido, basado en la vacuna Salk (IPV, inyectable), incluida en el Calendario Nacional.
En Misiones, el Ministerio de Salud Pública sostiene campañas permanentes,rastrillajes en barrios de Posadas y Garupá, puestos móviles en hospitales y la aplicación gratuita y obligatoria de cuatro dosis de vacuna Salk a los 2, 4 y 6 meses, con un refuerzo clave al ingreso escolar. Estas acciones garantizan que la enfermedad no vuelva a circular en la provincia.
Sin embargo, organismos internacionales advierten que las coberturas de inmunización aún están por debajo del ideal del 95%. Esto significa que el riesgo de reintroducción existe, y que la responsabilidad no termina con el pasado: se proyecta hacia el futuro.
La poliomielitis se puede prevenir. Vacunar es cuidar. La memoria de aquel último caso en 1991 debe ser un recordatorio de que los logros colectivos requieren vigilancia constante. La salud pública no es solo tarea de los ministerios, sino también de cada familia que decide proteger a sus hijos.
Una sociedad responsable es aquella que entiende que la inmunización no es un acto individual, sino un pacto comunitario. Porque detrás de cada dosis aplicada hay una generación que crece libre de una enfermedad que alguna vez paralizó vidas y sueños.